miércoles, 2 de septiembre de 2015

EL CLUB DE BILDERBERG




Hace cinco años un  amigo me habló del Club de Bilderberg. Me interesó y compré el libro de Daniel Estulín  “El Club de Bilderberg, edición actualizada hasta el cónclave del 2008”.
Fundado en 1954 agrupa a  las personas más poderosas económica y políticamente del mundo.
Una vez al año se reúnen y Estulín define estos encuentros como “un pequeño foro internacional, flexible, informal y confidencial en  el que se pueden expresar diferentes puntos de vista y aumentar así la comprensión mutua”.  En él  no se proponen resoluciones, ni se realizan  votaciones, ni se emiten  declaraciones políticas.
Simplemente hablan. Pero, ¿de qué hablan los más poderosos del mundo en estas reuniones?  Esta es la cuestión. El autor del libro hace todos los  esfuerzos en sus investigaciones por descubrirlo. Al final, ¿ciencia ficción?
Pero, sospecho que ellos,  u otros, hablaron un día de un futuro que hoy es presente. Porque lo único que sé es que son los más poderosos del mundo.   Eso, desgraciadamente, puede significar algo.
Bueno, y ¿a qué viene este escríto?
Acabo de recibir un artículo publicado el 17 de agosto por Liliya  Khusainova, donde leo lo siguiente “En general se puede decir que el Club Biederberg sigue cada vez más de cerca lo que  ocurre en América Latina”. Y al final concluye: “Y parece que ya ha comenzado la cuenta atrás con planificadas manifestaciones multitudinarias contra Dilma Rousseff en Brasil, contra Rafael Correa en Ecuador, movimientos contra Evo Morales en Bolivia, sin olvidar la “ucranización” de Venezuela para derrocar a  Nicolás Maduro”.
Lo cierto es que con Club de Bilderberg o sin este Club, actualmente, existen fuerzas  mundiales, unas de izquierdas que quieren mejorar el mundo y otras de derechas, muy fuertes, que avanzan haciendo más ricos a los ya ricos y más pobres a los infinitos pobres.
Desgraciadamente, en la izquierda paraguaya, todavía  parecemos disfrutar peleándonos internamente.

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