jueves, 11 de junio de 2015

LA ELECCIÓN DEL PROPIO VERDUGO


Se va acercando el 15 de noviembre, día en que elegiremos nuestras autoridades municipales. Y conociendo lo que son las elecciones en el Paraguay no es para llenarse de alegría.
Misteriosamente hay más de 30.000 difuntos que siguen votando o al menos aparecen sus votos. No creo que pidan permiso en el cielo para hacerlo.  Hay personas que votan dos y tres veces en lugares muy lejanos unos de otros. Se ganan un sueldito y el transporte. Una camionada de votantes llevadas a donde se sospecha que no va a ganar el partido da un intendente  más.  Ya ha comenzado el ablandamiento en las zonas empobrecidas con bolsas de medicinas (en los hospitales escasean) y  trabajos temporales para que cuando llegue el gran día por un 30 o 50 mil den sus votos. Añadan un descuido en las computadoras  para poner  uno o dos ceros más en mesas y la victoria del partido es segura.
¿Qué conseguimos con todo esto? Que queriéndolo porque son del partido, permitiéndolo porque vendieron sus votos, ignorándolo porque las trampas se hacen donde no se ven, etc.… si no ocurre un “milagro”, ganarán los que están en el poder.
Así, los que ya tenemos los ojos abiertos y  cumplimos  lo que nos dice la Constitución, nos sentiremos burlados porque, votando,  contribuimos a elegir a nuestros propios verdugos.
Propongo una garantía.
 En  lugar de traer a observadores extranjeros que vienen un mes antes para “gozar” del Paraguay y ser comprados con eso porque todos siempre dicen que “todo” funcionó perfectamente, dar un poder a 300 hombres y mujeres honrados del Paraguay  para reaccionar  legalmente ante todo lo que suceda en estas elecciones municipales, de modo que envíen a Tacumbú a los que hagan trampas electorales. Pero, dejando allí  sitio libre. Porque irían muchos.
Sinceramente, me gustaría no tener que  hablar de esto, Pero es necesario.



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