lunes, 30 de marzo de 2015

ES MÁS QUE SER BUENA PERSONA


Buena persona es aquella que cumple los  mandamientos de Dios “No mates, no robes, no mientas,  honra a tu  padre y a tu madre, ama a tu prójimo”. Y, ciertamente  esta persona va al cielo. Pero, el cristiano ( y no me refiero a lo jurídico ni sacramental de estar bautizado) es otra cosa.
Cuentan el evangelio que una persona que cumplía todos estos mandamientos le pidió a Jesús le dijera que  más podría ser y hacer.  Y Jesús le respondió que lo siguiera como lo  habían hecho Pedro, Juan, Santiago, Tomás…
Pero,  seguir a Jesús no es simplemente  estar con  Él, sino luchar también por su causa.  Esto significa poner su vida al servicio de  los que no tienen sus necesidades básicas resueltas (vivienda, salud, educación y trabajo).
Todo lo cual exige, por un lado,  que el  mismo Pueblo descubra su dignidad y actué según su conciencia. Pero, por otro, romper las estructuras de dominación  que siguen fabricando pobres y miserables. También, la lucha para que la sociedad civil se una para que todo esto  sea posible.  Y para todo esto hacen falta hombres y mujeres consagrados a la gran causa del Reino de Dios. A eso llamamos  cristianos, los verdaderos seguidores de Jesús.
Personas muy unidas a Dios y muy comprometidas con el Pueblo. Es pocas palabras, ser como sería Jesús si viviera ahora.
A aquella  persona, que  era rica, Jesús  le pidió que fuera pobre. O sea, que pusiera su persona y sus  bienes  al servicio de los que nada tienen. Lamentablemente y en uso de su libertad, no se atrevió a tanto. No fue cristiano.
Estamos tocando el karakú de  nuestra religión cristiana.
Aquello que le da  su fuerza en la sociedad. Lo que  la convierte en un verdadero agente  para cambiar este  mundo  en otro mejor.
Y esto es  el Reino de Dios.

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