miércoles, 11 de marzo de 2015

EL OCTAVARIO DE PEPE VALPUESTA


Con la sencillez de la gente que sobrevive en condiciones difíciles se ha estado celebrando el  novenario en honor de  Pa’i Pepe Valpuesta.
Sentíamos la pena de no tenerlo, pero también la alegría de que era un ya intercesor por nosotros  ante Dios.
Como ha escrito Mario Casartelli “Aunque se fue,  no ha partido. Sigue en una esquina cualquiera donde haya resquicio de luz. El Pa’i Valpuesta nos mira con plenitud cerca de los basurales, del digno Bañado Sur”.
Personas alegres, extrovertidas, que sepan hacer muchas cosas,  incluyen declamar y cantar y  contar chistes, hay muchas entre nosotros. Y, cuando dejan esta vida, es lo que más ha impactado a los que les rodeaban.
Pa’i Valpuesta  sabía hacer todo eso, pero había “algo” más. Algo que no solemos ver y ser testigo de ello, Pa’i Valpuesta dejó el recuerdo de quien dio de comer al que tenía hambre, acompañamiento al que estaba en soledad, defensa al discriminado, acogida al preso.  Alegría al triste. Y todo lo hizo sin esperar nada a cambio.
Hizo lo que hubiera hecho Jesús viviendo entre nosotros. Y al  vivir así nos ayudó a descubrir que las palabras de Jesús “Yo estaré con Uds. hasta el final” son una realidad  de estos  tiempos modernos. Su vida cumplió la meta de acercarnos a Jesús y de saberlo cercano a nosotros.
Por eso, el sentimiento que más abunda entre los bañadenses del Sur es el del agradecimiento a Dios por haber enviado al 
Pa´i Valpuesta donde vivimos.
Ahora queda nuestra respuesta a este regalo. No se puede quedar en palabras o sentimientos. Tiene que  llegar a la realidad que vivimos. Estando en la misa de cuerpo presente, al llegar la hora de la paz, me acerqué a él y que  dije “Consíguenos en el cielo que todo el Bañado Sur viva en paz y unidad”. Así sea.

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