jueves, 19 de marzo de 2015

ADELANTO DE UN DESASTRE ANUNCIADO



Internacionalmente están tan convencidos  que existe una ley por la   que se prohíbe terminantemente que  río arriba de una toma de agua para  beber, pueda establecerse un puerto naval de barcazas, contenedores y depósito de substancias  venenosas o de agrotóxicos.
Sin embargo esto existe en el río Paraguay donde se permitió que Cargill estableciera un puerto de carga y descarga de sustancias toxicas.
Todo con permiso fraudulento de la Municipalidad  de Asunción y del Servicio del Medio Ambiente.
¿Por qué cuento todo esto una vez más ahora?
Porque desde el lunes, en mi  entorno del Bañado y otros barrios de Asunción y de otras ciudades cercanas, siguen los casos de gastroenteritis en personas que corrientemente beben agua de la canilla de ESSAP.
Y cuando esto ocurre en pequeño, no falta gente que teme  del día  del envenenamiento masivo del millón y medio de personas que bebemos el agua de la planta oficial.
No se trata de asustar a nadie, pero sí de exigir que este  peligro, aunque sea lejano,  sea suprimido de raíz, obligando a Cargill que por su cuenta y gastos se vaya a otra parte, donde no sea un peligro mortal para la ciudadanía.
Mucho  me temo que esto nunca se haga y que la multinacional Cargill siga avasallando nuestra soberanía y que  quienes le vendieron el permiso por millones de dólares sigan multiplicando sus riquezas y que el Pueblo se vaya envenenando y esté en peligro de una catástrofe.
Desde hace años los corruptos han lucrado con  la impunidad. Ahora, aunque tenemos un mayor grado de conciencia social, seguimos igual o peor. Porque conociendo el grave peligro poco o nada hacemos.
Propongo que  técnicos sobre este tema convoquen a un debate público en la Bicameral y que de una vez por todas se zanje este peligro.
Siguen las diarreas, hinchazón y dolores de estómago. ¿Por qué?.

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