martes, 24 de febrero de 2015

HOMENAJE A LA SRA. NOELIA GANCHERA


En una sociedad en la que los que roban, los corruptos, los que no tienen ética llenan las páginas de los diarios o los reportajes de la TV, con alegría hablo hoy de una señora ganchera de Cateura, del barrio el Porvenir del Bañado Sur oficialmente barrio San Cayetano de Asunción.
Padecía de cáncer terminal desde hacía meses. Cuando el pasado domingo iba a decirle la misa en el comedor de niños donde pobremente vivía, me dieron la noticia de su fallecimiento.
La Sra. Noelia era de esas personas dotadas del carisma de gente que en una zona de alta densidad de pobreza, diríamos que hacía milagros.
Hasta que se lo permitió el cáncer, fue ganchera. Entonces y después, y sobre todo en tiempo de la inundación, era el punto de referencia para cualquier pena, problema o desafío que se presentaba en el barrio. Con gran naturalidad y soltura y respeto sabía tratar a todos, sin cansarse a pesar de su enfermedad.
Y todo eso creó a su alrededor un ambiente pocas veces visto con esta intensidad. En sus varios y largos períodos de internación en el Instituto del Cáncer en Areguá, sus compañeras gancheras se turnaban de noche para atenderla. Era como un honor hacerlo por el cariño que le tenían.
Viendo su caso me dí cuenta del desamparo del pobre cuando el cáncer u otra enfermedad terminal le aqueja. El Ministerio de Salud lo abandona a su suerte. No hay medicamentos. No hay ambulancia para una persona terminal. Las gancheras de Cateura con polladas y rifas lograron la plata necesaria para el taxi, ida y vuelta Bañado Sur-Areguá. Mucho me temo que algunos de estos viajes o medicamentos no existieron por carencia de medios.
La Sra. Noelia es de “los muertos que nunca mueren”. Una persona del nuevo Paraguay.
El artículo de mañana es “Buscando nuevos líderes”.

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