viernes, 27 de febrero de 2015

EL DIÁLOGO SOCIAL Y POLÍTICO


No se trata de eso que llaman los politiqueros  dialogar, que no es sino la manera mañosa de aceptar ciertas condiciones en las que, a cambio de favores, coinciden para  sus interés privados.
Dialogar es poner sobre la mesa un tema y comenzar   pensar juntos las dos partes contendientes, con capacidad de ceder en lo secundario pero no cediendo  ninguna de ellas en lo que creen principal y esencial.
Algo difícil, pero no  imposible y que requiere madurez y tiempo.
En la relación Pueblo-Gobierno dialogar no es tampoco  aceptar con confianza lo que el último dice. Y, la razón es ridícula, pero verdad: estos gobiernos que tenemos no tienen ningún plan en perspectiva. Sólo  el deseo concreto y oculto de medrar económica y personalmente a cómo sea.
En resumen: es necesario que el Pueblo organizado, sobre los temas que más le interesan, haga planes concretos y tenga  la habilidad, fuerza, valentía, coraje etc… de entablar una participación  en los términos indicados arriba.
Un caso concreto: Plan de los pobladores  los Bañados.
Consta de cinco capítulos.
El primero es la decisión, bien motivada,  de vivir  en   nuestro valle bañadense.
El segundo, exige que tengamos un título para la tierra que ocupamos en el Bañado.
El tercero, volvemos al Bañado, pero no queremos sufrir más inundaciones. Y esto significa el exigir que la Avenida Costera norte y sur sirva de defensa costera.
El cuarto, se refiere a incentivar todo un proceso educativo, cultural, sanitario, laboral, económico que nos capacite para vivir en un nivel más  humano  en nuestras vidas  de modo que podamos triunfar en él.
El quinto, es la decisión de poder tener   nuestros propios líderes, que nos representen y defiendan en las instituciones de la Municipalidad y del Estado.
Dialogar  es  defender lo esencial de todo esto. Y ceder, si es necesario, solamente en lo secundario.

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