martes, 24 de febrero de 2015

EL CENTRO DE LA VIDA DEL CRISTIANO


El cristiano es un ser  para el que nada que sea humano es ajeno. La Política, la Cultura,  la historia individual o colectiva de personas o grupos, las alegrías cuando se realizan y las penas cuando fracasamos, todo esto nos interesa no sólo  del Paraguay, sino también de todo el mundo. El cristiano es  paraguayo y mucho más. Es  ciudadano del mundo
Pero, este ser humano ha tenido la gracia de Dios de haber encontrado en su vida la Fe en Jesús de Nazaret. Él nos enseñó lo que es el Reino de Dios, nos mostró un Dios que nos quiere a todos y que quiere que todos seamos felices en estos años de vida en la Tierra.
Por eso, el centro de la vida del cristiano no es la Iglesia ni el amor a su madre ni la devoción a sus mejores seguidores como los son sus santos. El centro de la vida del cristiano es Jesús de Nazaret, Nuestro Señor Jesucristo.
Sin embargo, el cristiano no es por lo dicho ningún superman,  ni nada por  el estilo. Ha tenido grandes sueños de hacer grandes cosas por Dios y, por ende, por sus hermanos paraguayos y del mundo entero. Pero, también ha reconocido humildemente “¡Vaya compañero se echó Jesús en mí!”. Y no se desanima. El verdadero cristiano sigue caminando y sin jubilarse, porque quiere dejar esta vida “Con las botas puestas”.
Reconocemos, también,  que no siempre hemos dado el ejemplo de compromiso con los pobres del mundo, que los demás esperaban de nosotros.
Inclusive que,  los que así nos llamamos,  presentamos hoy al  mundo moderno el bochornoso espectáculo de confesar que seguimos a Jesús y, al mismo tiempo de vivir  divididos en grupos antagónicos, que compiten en lograr el mayor número de adeptos.
El artículo de mañana es “Más sobre relaciones humanas”.

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