martes, 30 de diciembre de 2014

OLVIDADOS, ALLANADOS, EXPULSADOS


El  año 2014 ha sido un año negativo para el campesinado.
Diariamente han estado en los MCS y cuando lo ocultaban, su ausencia provocada también ha influido.
Por una  parte los MCS,  siempre que pudieron, ignoraron las  manifestaciones campesinas. Y, si  hablaban de ellas, fue para marcar “el desastre en el tráfico que provocaron”. Como si el tráfico ordenado no tuviera excepciones o la libertad de expresión debiera de someterse siempre a él.
Por otra, y más frecuentemente, no han tenido empacho los MCS es  mostrar a las fuerzas públicas y militares defendiendo los sojales frente a intentos de invasiones campesinas.
Tampoco en insistir en los frecuentes allanamientos con el consiguiente destrozo no solamente de las casas de hule sino de los enseres todos de esas familias.
Y, por supuesto los asesinatos de campesinos por sicarios o militares y policías (admiten luego que se equivocaron) salen un día, pero no se le hace el seguimiento para forzar su esclarecimiento.
Y en cuanto a solucionar  casos  como el de Marina Kue a nivel de la tierra o del juicio oral, ninguno de los tres poderes se ha ocupado de solucionarlo.
Resumiendo, en el 2014 los campesinos fueron olvidados por este gobierno, golpeados, expulsados por el miedo  a las fumigaciones, la policía y los militares. Luego, los bañados y asentamientos son los únicos refugios que encontraron.
¿Cambiará todo esto en el 2015?
Mucho me temo que no.
Y descaradamente entre el bien del campesinado empobrecido paraguayo y los sojeros y ganaderos con el 80%  de las tierras, el gobierno  prefiere a estos últimos.
A pesar de tantos ataques  en el año pasado,  el campesinado conserva un valor inestimable, precisamente nacido de todo lo que está soportando: es la organización de organizaciones con más fuerza y más espíritu real de cambio.
Título del articulo de mañana 31: “El año viejo se va”.

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