viernes, 12 de diciembre de 2014

LOS POBRES NOS SALVAN


Que los pobres son “objeto” de nuestra ayuda y misericordia no es difícil de entender. Nuestro sentido cristiano se inclina  a ayudarles  de muchas maneras, aunque en algunas ocasiones  no acertemos en el modo.
Lo que es mucho más difícil es aceptar o comprender que  los pobres son “sujeto” de salvación para ellos y para  nosotros. Dios, que es el que salva, se sitúa allí donde a un ser humano concreto o a una colectividad se le están negando los Derechos Humanos.
En este esfuerzo que hago por comprender el pensamiento del teólogo y mártir de El Salvador Ignacio Ellacuria, copio algunos de sus escritos.
“La Iglesia tiene una vocación universal de salvación, pero su lugar más propio  es el mundo de  los pobres.  No es que sean necesario los pobres para que exista la Iglesia, sino que no puede ser santa sino desde el lugar de los pobres. Ellos son lugar de presencia de Jesús salvador…”
Para algunos resulta escandaloso el proponer a los necesitados y oprimidos como la salvación histórica del mundo.  Resulta escandaloso a muchos creyentes, que ya no creen ver nada llamativo en el anuncio de que la muerte de Jesús trajo la vida al mundo, pero que no pueden aceptar teóricamente, y menos aun prácticamente,  que esa muerte  que da  vida pase precisamente por los   oprimidos de la Humanidad. Y esto resulta  asimismo escandaloso a quienes buscan la liberación histórica de la humanidad.  Es  fácil ver a los oprimidos y necesitados como aquellos que requieren ser salvados y liberados, pero no lo es verlos como salvadores y liberadores”.
Invito a leer estas  palabras de Ellacuria varias veces y con un corazón abierto. Demasiado estamos acostumbrados a darle  al término pobre un sentido de falta total de valía y ahora se nos hace casi imposible el aceptar que la plenitud está en ellos, porque en ellos está Dios.

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