viernes, 5 de diciembre de 2014

EL ESTADO DEL DIÁLOGO EN EL PARAGUAY





Ignacio Ellacuria fue un compañero jesuita al que tuve la suerte de conocer en Centroamérica. Hace 25 años fue asesinado con otros cinco compañeros jesuitas y los militares asesinos al salir mataron a la señora  cocinera y a su hija joven para que hubiera testigos.
Vivió en la República de El Salvador, en medio de una guerra civil que costó 75.000 víctimas la mayoría de ellas civiles. Fue el apóstol del diálogo para lograr una paz provechosa para el Pueblo salvadoreño.
Copio algunos de sus pensamientos que nos ayudan en el Paraguay
Primero, una triste realidad, que sufrimos también: “No es el pueblo, como fuerza social, el sujeto real de su propio destino político. Lo son sus presuntos representantes, quienes miran más por sus  propios intereses propios, derivados de estar o no estar en el poder, que por los intereses  reales de la población”.
En segundo lugar, para que haya paz es necesario un diálogo nacional. Y aquí, entra Ellacuria, “Es ilusorio pensar que se puede delegar esta cuestión fundamental del diálogo nacional en manos de los partidos políticos, cuando han sido incapaces de promoverlo. El diálogo nacional supone que la mayor parte de la población y de  las organizaciones de todo tipo se pongan en estado de diálogo, esto es que reflexionen sobre caes son las soluciones mejores para terminar con la situación calamitosa en que vive la mayor parte de la población. Supone que no sólo reflexionen sobre sí mismos, sino que se abran a escuchar lo que  otras fuerzas o sectores dicen, no importando lo distante que estén sus opiniones”.
“La superación dialéctica del conflicto implica la conquista de una nueva solución superadora que sintetice cada una de las partes en oposición en algo que  no es simplemente un término medio sino  algo realmente  nuevo”.
Muchas cosas dice Ignacio Ellacuria. Les invito a reflexionarlas.


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