viernes, 25 de julio de 2014

SOBRE EL DESALOJO DE LOS BAÑADOS




 nivel institucional pensamos que debemos de considerar injustas aquellas  leyes que favorezcan el desalojo de los bañadenses de donde ellos viven desde años, queriendo seguir allí, y los llevan a lugares, con el halago de una casa pagable, lejanos y sin medios seguros de trabajo.
A nivel de los propios afectados debemos ayudarles a que tomen conciencia de sus derechos ante la injusticia en que viven y de la injusticia de un desalojo  forzado  o engañado, con el objetivo de  dejar  el lugar libre de ellos para  un  negocio inmobiliario de otros.
Más todavía: insistimos  de que  ellos deben de ser los primeros actores y sujetos de los posibles cambios y transformaciones.
 nivel de la Iglesia, ella debe animar a los  vecinos de zonas inundables a que  se organicen pacíficamente para defender sus derechos en  busca de otras soluciones más justa que el desalojo.
La Iglesia  debe también influir en la opinión pública  para    que todos los cristianos que no viven en los Bañados se solidaricen con ellos, uniéndose a sus reivindicaciones.
Saco estas ideas del libro “Lucha y tierra urbana en Asunción”, acabado de imprimir  el 7 de noviembre de 1986 y editado por el Equipo Arquidiocesano de la Pastoral Social. Lástima que la defensa costera, después de 28 años, no se haya hecho y que todo siga igual.
Mons. Ismael Rolón, arzobispo entonces de Asunción escribió en el prólogo  “Lo original de este libro es que el punto de mira para encarar la solución no es solamente el progreso material de la ciudad, sino el del hombre. Desde esa óptica se enfoca especialmente al ser humano más desprotegido y socialmente más débil, y se busca una alternativa al problema de la inundación que sea  técnica y financieramente viable, y favorezca las necesidades básicas de los más pobres de la comunidad ciudadana”.

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