martes, 8 de julio de 2014

SIN UN PACTO SOCIAL, SEGUIRÁN LOS POBRES






Estar contra la pobreza se ha convertido en uno de los engaños más usados en política.
La causa es que esta lucha contra la pobreza, entendida desde la política  o la economía, se usa para demostrar que  gobernantes consiguen resultados. Y basta que estos parezcan existir un corto plazo. El de los cinco años de que dispone un presidente.
Así se lucha desde  el poder contra la  pobreza  haciéndoles casas. Y se presentan cifras que significarían mucho si además de tener casas hubiera desarrollado polos de  trabajo. Porque sin una manera digna de ganarse la vida, esas casas se convierten en refugios de mendigos o de algo peor.
 En otro género de cosas, la escolarización generalizada tampoco ahuyenta la pobreza. Sin verdadero aprendizaje el paso automático     de  los alumnos al siguiente curso, cuando en realidad no hicieron mérito para ello, convierten a las escuelas y colegios estatales  otra vez en reproductores de pobres, aunque el gobierno exhiba cifras asombrosas de escolaridad.
Hacer las dos cosas, y las dos se hacen o se quieren hacer en el Paraguay, es aumentar los  pobres diciendo que luchan contra la pobreza.
Y no cito el otro engaño del vaso que rebosa de los ricos y que enriquecerá a los pobres. Ese vaso se agranda año tras año. Y nada llega a los pobres.

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