martes, 8 de julio de 2014

LA SOGA QUE NOS VA A AHORCAR




Me preocupa el crecimiento de nuestra deuda externa e interna mientras los impuestos internos necesarios siguen congelados.  Es carecer de la capacidad aprender de lo que causó la ruina a otros, por ejemplo a la Argentina, y empeñarnos en imitarlo.
Nuestra deuda interna y externa era más  bien baja. Esto era como un tesoro.
 Pero, después del golpe parlamentario Federico la aumentó con la venta de bonos por 500 millones de dólares.  Inclusive Federico ni sabía  entonces para qué los pedía. Lo hizo para maquillar un poco la imagen del Paraguay en el exterior aconsejado por los bancos. Los resultados positivos de esta venta de bonos no se han visto todavía. Tal vez se usaron en pagar deudas del momento. Lo cierto es que se han diluido sin dejar huella.
Y recuerden una distinción muy clarificadora. Los préstamos vienen con un fin concreto que sí o sí hay que cumplir. Los bonos se usan en el gasto de la plata que significan a discreción del gobierno.
Ahora Cartes va a lanzar una nueva venta de bonos por valor de 750 millones de dólares. Con ello nuestro endeudamiento se irá acercando a los casi 5,000 millones de dólares.
Además, toda deuda es como sagrada y hay que pagarla. En su cantidad prestada y en sus intereses y en su renegociación, si no se devuelve, con unos intereses mayores. Los fondos buitres son aquellos  fondos ansiosos de quedarse con la renegociación  de la deuda duplicándola o más.
Así nuestro futuro económico se hipoteca. Ahora pagamos ya 400 millones de intereses en dólares  al año, siguiendo la deuda intacta. En el 2023 serán mil millones de dólares. Los años siguientes los intereses crecerán y la deuda sigue intacta hasta que se devuelva.
¿Qué futuro hipotecado estamos preparando a nuestros hijos? Llegará así un momento en el que viviremos para pagar una deuda que nunca se acaba.

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