lunes, 19 de mayo de 2014

FALTA UNA LEY DEL VOLUNTARIADO




Cada día crece el número de jóvenes que encuentran en el voluntariado un  modo de realizar los deseos que tienen de ayudar a los otros.
Un ejemplo claro de este voluntariado son el centenar de muchachos y chicas que sábados y domingos llegan al Bañado Sur para montar casas dentro del proyecto “un Techo”.
Y cada vez  se  nota  la necesidad de una ley que legisle todo lo referente al voluntariado separadamente de lo que es el trabajo en  una empresa o fábrica.
Esta ausencia de una ley del voluntariado, en ocasiones, crea problemas tanto para el voluntario o voluntaria  como para la institución que los reúnen en una causa buena como es la de servir a los necesitados.
Comienzo por esto último.
En  ocasiones la  institución que reúne al grupo de voluntarios ha tenido que pedir el cese alguno de ellos por su comportamiento o  nulo rendimiento.
Conozco casos en que estas personas cesadas han puesto un pleito porque, al trabajar de seguido  en algo, la ley, al no existir una ley del voluntariado, le aplica la laboral con el consiguiente multa, retiro etc. Cosa que ellos al comenzar su voluntariado no pensaron, pero que luego se aprovecharon.
En cuanto al aspecto, positivo la ley tiene que dar ventajas a quienes entregan su tiempo libre y libremente al servicio de los demás.
“Los voluntarios no son personas de cualidades excepcionales. Son sencillamente humanos. Tienen  ojos para descubrir las necesidades de las gentes,  oídos para escuchar sus sufrimientos, pies para acercarse al que está solo, manos  para tendérselas al que necesita ayuda y sobre todo un corazón grande donde caben todos los desvalidos. (Pagola)
Insisto: es necesario que se apruebe una ley del voluntariado, como existe en muchas naciones. La necesitamos todos especialmente nuestra juventud y en estos  momentos en que  queremos otro Paraguay la necesitamos todos, especialmente nuestra juventud. Por eso urge una ley del voluntariado.

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