lunes, 12 de mayo de 2014

ESTOY A FAVOR DE LOS CAMPESINOS


Policías custodiando los sojales en el departamento de Canindeyú.


Cuando se muestra desde el poder  una abierta parcialidad contra los campesinos y sus luchas por una Reforma Agraria Integral y por sacudirse el yugo de la soja,  quiero expresar públicamente que como ciudadano estoy a favor de los campesinos paraguayos.
Su situación es grave. Entre 1989 y 2013 fueron asesinados 115 dirigentes y miembros de organizaciones  campesinas.
 Lean  lo que dice la revista ACCION del pasado abril: “Se trata de un plan sistemático por los patrones comunes que tienen estas ejecuciones.
 Primero, porque todos están unidos al conflicto por la tierra. Segundo, porquen las formas de ejecución son similares. Tercero, porque el resultado de los procesos penales es la impunidad”.
Y más adelante: “Las ejecuciones son realizadas indistintamente por  la policía o por guardias armados, quienes son contratados por empresas o particulares, que poseen grandes extensiones de tierras que, en la mayoría de los casos, fueron adquiridas ilegalmente”.
En diez años casi un millón de campesinos han huido hacia las ciudades empujados por la falta de futuro o por las actuales condiciones de vida  bajo las fumigaciones. Algunos o muchos por la venta ilegal de sus derecheras a los sojeros. Todos terminan tan empobrecidos como antes en los bañados o asentamientos.
Con Lugo se hablaba de las Reforma Agraria Integral. Ahora este término  no se usa. Se habla de desarrollo campesino. Se han repartido kits de semillas para que vendan esos productos a los municipios para el desayuno o merienda escolar. Este remedio me suena a burla o ingenuidad.
Ha llegado la hora de que los que no somos campesinos, y que como ellos queremos un  nuevo Paraguay, hagamos una opción por estos compatriotas.
Y desde las bases de las ciudades y del campesinado hemos de poner los fundamentos de una  unión.
Dejándome llevar del corazón me ha sido fácil, también doloroso, escribir esto. Lo difícil es hacerlo realidad. Pero, Ikatu.

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