lunes, 28 de abril de 2014

LA RELIGION NO PUEDE LEGITIMAR AL SISTEMA






 La ida del presidente del  Paraguay  a la canonización de los dos papas me ha inspirado este artículo que escribo con todo  respeto, pero también con toda libertad de conciencia.
En cuanto ser humano tiene toda la libertad de asistir a esta ceremonia.  Pero, como Presidente de un país donde el sistema socio económico que él lleva está haciendo más pobres a los ya empobrecidos, esta ida suena a propaganda. Y la religión no puede legitimar a un sistema de esta índole.
¿Fundamento para este comentario?
Toda religión es eminentemente una utopía. Y toda utopía tiene como tres notas que marcan su autenticidad.
Primera, es una crítica a lo ya existente. Segunda, tiene una propuesta  para un futuro mejor. Tercera, no se contenta con mantener lo que ya tiene.
Unan las tres notas y verán por qué la utopía ha sido el motor del avance de la historia. Por eso en la utopía  reside una fuente constante de esperanza.
Hablemos del Paraguay.
Vivimos en una situación en la que el empobrecimiento crece, el hambre se hace notar, indígenas y campesinos son empujados fuera de sus tierras hacia la mendicidad en las ciudades, la juventud frustrada cada día tiene menos futuro.
Y en contraste con todo esto, el puñado de enriquecidos, dicen que son 165 personas multimillonarias, acumulan el poder. Y ellos y sus servidores se hunden en la corrupción.
El 26 de marzo la ciudadanía presentó  los rasgos de la utopía que quiere. El Paraguay es soberano y no se lleva al remate de una subasta. La sobrevivencia de un campesinado libre se  apoya en una Reforma Agraria Integral. Al cultivo  de la soja hay que ponerle fronteras e imponerle grandes impuestos. La canasta familiar tiene que estar al alcance todas las familias. No queremos presos políticos.
La ida presidencial al Vaticano no puede legitimar lo negativo que hay en el Paraguay.


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