miércoles, 16 de octubre de 2013

¿QUIÉN SE ATREVE A ENTRAR?



La voluntad de Dios de que todo seamos felices  personal y socialmente es como una corriente de agua, que a medida que avanza se hace más fuerte.

Y la invitación que nos hace Jesús  es que todos entremos en ella, no para que todos  seamos de la familia cristiana (en sus múltiples Iglesias),  sino para que universalmente  todos seamos felices haciendo felices a los demás.

La pregunta de hoy: ¿Quién se atreve a entrar en esta corriente que los cristianos llamamos, el Reino de Dios?.

Jesús adelantó la respuesta, animándonos. Pero, al mismo tiempo, avisándonos  que el recorrido era estrecho y difícil de  caminar.

¿Por qué así?. ¡Si es tan  formidable y entusiasmante!.

Porque esta corriente nueva de la solidaridad y equidad y amor con todos, se opone a otra corriente muy antigua y negativa.

Estoy convencido que todo el Bien que hacemos se une a los largo de los siglos en una fuerza positiva que influye en el mundo.

Pero, al mismo tiempo, existe una negativa compuesta por todo el mal que a lo largo de los siglos se hizo y, también, está influyendo en el mundo.

Tener conciencia de esta doble corriente y  entrar en la acertada, es la más importante  opción que se nos presenta  en la vida.

¿Razones para entrar?

Para el creyente es que en la opción por el amor, solidaridad y compromiso por la felicidad de los demás, va a encontrar al Dios que es el centro de su vida.

Para el no creyente es que en esa misma opción se van a cumplir sus deseos comprometidos con la Justicia,  con el cambio revolucionario y con la hermandad universal.

Y para todos, creyentes o no, que en la corriente de la solidaridad y el amor no vamos a encontrar un día  todos unidos y celebrando felices que el Bien ha triunfado.

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