lunes, 21 de octubre de 2013

DIOS ESTÁ ENTRE NOSOTROS


No estoy de acuerdo con el Dios concebido por Aristóteles, lejano e indiferente, que nos creara y no abandonó luego. Como uno de esos padres deshumanizados que se olvidan de sus hijos.

Dios es de otra manera.

Dios ha llegado y está ente nosotros.

Unos, lo interpretan esto como que está “dentro de nosotros” cuando nos abrimos a El.

Otros, que se manifiesta Dios en  acontecimientos grandes o importantes. Un terremoto. Una desgracia. Un nacimiento querido.

Otros, que está cercano y se hace presente en las obras mediante las obras buenas de los demás. En esto estoy más conforme, pero todavía no expresa toda la cercanía de Dios.

Dios habita “intimior intimiore meo” (más íntimamente  que lo que es más íntimo mío), seamos buenos malos, lo aceptemos o no a El.

El filósofo Xavier Zubiri nos lo recordaba el otro día: “El ser humano es experiencia de Dios, lo que significa que Dios no es algo externo a lo que ha de llegar, sino que lo descubrimos  en el núcleo fundamental del ser viviente”.

Yo añadiría y “actúa en todo ser viviente”. Y desde allí nos inspira hacia “ser felices”.

Pero una cosa es la acción inspiradora de Dios  y otra cómo actúa inspirando.

Y no necesariamente el ser humano, la fuente desde donde  actúa “tiene que conocer la historia completa”. O sea ni siquiera tiene que conocer o aceptar la autoría inspiradora de Dios.

Vamos a decir todo esto más claro.

Dios nos inspira desde los que nos rodean, tengan Fe estos o no. Simplemente está inspirando esa parte buena que todo tenemos y que al mostrarse al exterior nos hace bien a los otros que le rodeamos.

Comprendo que esto habría que  conversarlo largamente tomando un mate. Pero es interesante. Para mí es importante. Es una de las dos cosas que me da fuerzas para luchar.

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