miércoles, 2 de octubre de 2013

CÓMO DERECHIZAR A UN IZQUIERDISTA



Frei Betto es un religioso dominico brasileño. Cuando estudiante en el seminario fue preso por la Dictadura militar de Castelo Branco y torturado durante varios años con otros compañeros suyos religiosos. Muy humano y muy seguidor de Jesús y muy comprometido con los pobres del Brasil. Hoy deseo editar  uno de sus escritos.

“Ser de izquierda, desde que esa clasificación surgió en la Revolución Francesa, es optar por los pobres, indignarse ante toda clase de injusticia”.

Pero, no es lo mismo ser de izquierda que ser izquierdista.

Esto último, lo explica bien Frei Betto. “Ser izquierdista, patología  diagnosticada por Lenin como “enfermedad infantil del comunismo” es quedar enfrentado al poder burgués  hasta llegar a formar parte de el”.

El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa.  Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude. Si llora, el se entristece.  Si el líder cambia de opinión, él rápidamente  trata de demostrar lo mismo en la  actual correlación de fuerzas.

Atento a lo que dice  Frei Betto: “El izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe  su situación, sino con el único propósito de acumular votos. Pasadas las elecciones se olvida y hasta las elecciones siguientes”.

Más todavía: “Buen salario, funciones de jefe. Regalías. He aquí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista, en rumbo a una derecha par actuar como tal, pero sin asumirla.”

Con su conducta renunció a algo muy valioso: ser  un ciudadano común, que optó por los pobres, luchando sinceramente contra toda forma de injusticia. Con ello el de  izquierda se  gana siempre  una credibilidad reconocida por   compañeros y adversarios.

Sin embargo ser de izquierda significa comprometerse durante toda la vida con los pobres.

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