lunes, 2 de septiembre de 2013

VEINTE DIAS CRUCIFICADOS POR UN SALARIO JUSTO



Es algo que si no lo hubiera presenciado no lo hubiera  creído. Cuatro hombres fuertes tendidos en tierra y crucificados en un tablón y permaneciendo en esa postura ya veinte días. Luego se crucificaron otro hombre y una mujer. Ayer otros dos estaban dispuestos a unirse. Los clavos hendidos en las palmas  de las manos son bien grandes y me dicen que con mercuro cromo están evitando que les entre el tétano o se infesten.

¿Una escena de tiempos de la dictadura? Nunca escuché que entonces hubieran crucificado a alguien.

Es el último medio a que han llegado  para que se les reconozcan sus derechos laborales. Les acompañan otros  40 en huelga laboral y cuatro en huelga de hambre.

La línea número 30,  del transporte metropolitano y con sede en Luque decidió expulsar a ocho de sus chóferes.

Causas: querer fundar un nuevo sindicato porque el otro estaban vendido; cobrar un salario más digno como chóferes; jornada de ocho horas.

Todo esto está en el código laboral y es legal exigirlo. Pero el empresario de la línea 30 se ríe de la ley y tiene un gerente  duro dispuesto a servirlo, aunque  una docena de padres de familia (y la esposa de uno de ellos) queden lisiados para lo que les queda de vida.

¿Hay en Luque un político del partido en el poder con capacidad de mediar para interrumpir este tormento? Por supuesto que lo hay y bien famoso, pero es amigo del empresario.

Pero, ¿no existe un viceministerio de trabajo, cuyo deber es defender la ley laboral? Por supuesto que lo hay, pero hasta hace pocos días ha brillado por su impotencia,  el gerente de la empresa ha podido más que él.  En este caso la patria del transporte ha podido más que la Patria del Paraguay.

¿Hasta cuando vamos a soportar esta crueldad e injusticia?

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