martes, 27 de agosto de 2013

TESTIMONIOS QUE HAY QUE RECORDAR PARA QUE NO SE REPITAN



Cuando policías y militares van a realizar una intensa tarea de rastreo en Concepción muchos ciudadanos  nos unimos para recordarles que los Derechos Humanos siguen vigentes.

Y lo hacemos trayendo el caso de Irma Espinoza, ocurrido hace meses.

Ella es de la comunidad Tacuati Poty y  fue llevada presa  porque en su vivienda “fueron hallados, entre otros documentos, un panfleto con el membrete del EPP, la bandera paraguaya y una bandera de color verde y rojo con la figura del Mariscal Francisco Solano López,  impresa en  papel”.

Esta mujer  con coraje se resistió al apresamiento ante la fiscala Fanny Aguilera, hasta que no le devolvieran los 35 mil guaraníes  que los  policías se apropiaron en ese allanamiento. Logró que le devolvieran 30 mil y luego accedió al apresamiento.

La fiscala  actuaba con igual prepotencia que los policías. Fue esta funcionaria del Ministerio Público la que arrojó al piso una asadera con chipa guazú porque, según el relato, “ustedes están cocinando para el EPP”. Revolvieron toda su casa y llevaron fotos de sus hijos.

Ante la insistencia de la fiscala de que ella tenía armas escondidas en su casa, Irma Espinoza le dijo que su única arma son sus dientes y que los usaría si no le devolvían de inmediato los 35 mil guaraníes que le hurtaron en el allanamiento.

Además,  el comisario Ovidio Benegas, de la comisaría 10ª de Tacuatí, mostró una definición muy personal de qué es crimen y qué no.

Acusó al esposo de Irma de estar en contra de la plantación de soja y las fumigaciones y que eso lo convierte en un sospechoso de formar parte del EPP.

Ella y otros pobladores denunciaron, además, que a los niños los retiraron un poco de la casa y en el patio les apuntaban con armas, haciéndoles preguntas  para que les cuenten cosas”. (SERPAJ)

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