lunes, 12 de agosto de 2013

PRESIDENTE ELECTO, CON REFORMA AGRARIA NO HABRÁ INVASIONES.



Este  es un asunto muy importante. Concierne al 40% de la población que son campesinos, con un 45% de pobreza entre ellos. Y a ese 2% de la población enriquecida que tiene casi el 80% de las tierras.

Y toca  problemas muy serios.

Por ejemplo el de la desigualdad que, mientras se mantenga, hace inviable gobernar a este País. No es posible hacer un Pacto Social entre una minoría que tiene casi toda la tierra en un país esencialmente agrícola  y una inmensa mayoría que apenas tiene tierra.

La canoa en la vamos todos los paraguayos y paraguayas está con el peso descompensado.

Si esto no se iguala, pasará Ud. cinco años de sobresaltos. De invasión en invasión, de víctimas mortales en víctimas mortales,  de injusticias  contra los más pobres a mayores  injusticias contra los pobres, cuyo número irá creciendo.

Y si piensa que la represión militar o policial es la solución, piénselo dos veces. El Pueblo del Paraguay tiene mucho aguante, pero su paciencia también tiene un límite. Un país  convertido en un polvorín de protestas justas puede significar el fin de un mandato democrático. Y si sigue insistiendo en que la solución sea únicamente el uso de la fuerza, vendrá una dictadura. Y esas son palabras mayores.


Reforma Agraria no es dar tierras. Es darla con créditos, caminos todo tiempo para llevar los productos, ayuda técnica,  mercados nacionales e internacionales  etc...etc...

Reforma Agraria significa una política pública bien hecha, dirigida por la gente más honrada, que Ud. encuentre. Y significa también ponerles límites a los actuales poseedores de los inmensos latifundios.

Repito: con esta diferencia social existente este país es democráticamente ingobernable.

Es necesaria una Reforma Agraria Integral. Lo que me temo es que para llevarla a cabo, Ud. se va encontrar muy solo. Ganaderos y sojeros no son los más inclinados a ser solidarios.

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