martes, 27 de agosto de 2013

INVERSIONES EXTRANJERAS SIN DD.HH. NO NOS CONVIENEN



Desearía que los latifundistas nacionales y extranjeros, invirtieran más en nuestro Paraguay. Es lo menos que podrían hacer  en agradecimiento a esta tierra paraguaya. Cuya capacidad de vida siguen justa o injustamente usufructuando. Esta inversión sería dándole valor añadido a una buena parte de las materias primas, que ellos venden al mejor postor.

Sin embargo, también es necesaria la inversión extranjera. Inversión que si no cumple ciertos requisitos se convierte en otra explotación más. Estos requisitos están contendidos en la Declaración Universal de los DD.HH.  Y en la Carta Magna de nuestra Constitución Nacional.

Toda inversión tiene que ser pareja en sus ganancias y en el trabajo digno que de. Toda inversión quiere ganar cada día más y, también, todo trabajador necesita ganar más para tener cada día un estilo   mejor de vida.

Si ambas cosas  se cumplen, bienvenidas. Si no, no queremos esas inversiones.

El problema de las inversiones extranjeras nace  en el mismo marketing que se hace para que vengan. Circulan por el mundo estas frases.

 “El Pueblo paraguayo no tiene trabajo y aguanta todo con tal de ganar algo”. Falso de toda falsedad. El Pueblo paraguayo será pobre, pero no tonto.
“En el Paraguay no tendrá que pagar ni seguro social ni jubilación ni la presencia de un sindicato”.  Falso, también,  de toda falsedad.

Y lo peor es que  es el lenguaje de muchos de los políticos. Y así se embolsaron buenos miles de dólares por la mentira.

Sinceramente  tenemos un Estado dominado por la Patria sojera, por la Patria  ganadera, por la Patria Empresarial y por la mafia (esta no tiene Patria). Y muchos de los políticos les rinden vasallaje con tal que les den  coimas, impunidad y rekutu.

Tenemos ese Estado achicado, ideal del  neoliberalismo.

Ud., ¿conforme?

 Muchos paraguayos, entre los que me encuentro, disentimos de este sistema.

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