lunes, 19 de agosto de 2013

“DIOS HA LLEGADO Y SE QUEDÓ ENTRE NOSOTROS”



Este es el contenido de mi Fe en  el Dios en el que creo.

Y reconozco que no todos los creyentes  han pensado así.

Unos piensan que Dios los creó y luego los dejó como olvidados.  Otros piensan que Dios en esa su como indiferencia hacia nosotros, solamente  en algunos espectaculares acontecimientos personales o colectivos, y a veces, se hizo presente.

Hay quienes piensan que esta presencia de Dios entre nosotros se da exclusivamente en el campo espiritual, con poca relación hacia lo material que nos rodea.

Sin embargo, mi Fe de la presencia de Dios entre los cristianos es muy diferente.

Según nuestra Fe (lea Ud. el Antiguo Testamento) , Dios siempre estuvo presente, pero  como dice el Nuevo Testamento, “al llegar la plenitud de los tiempos” se manifestó de un manera  grande en la persona de Jesús de Nazaret y desde entonces esta presencia se hace más intensa, abarcando todos los aspectos de nuestra vida.

Durante su vida, visible en su persona. Después de su crucifixión y posterior  resurrección por una Fe tan fuerte que fue capaz de entrar y cambiar por dentro  nada menos que al Imperio Romano. Siglos después el Imperio desapareció, pero esa Fe la recibieron los Pueblos que llamados bárbaros, sus vencedores,  y siguió viva en la Historia hasta llegar hasta nosotros.

Les toca a los  teólogos profundizar en esta Fe, intentar explicarnos como esta presencia de Dios está  actuante y viva entre los seres humanos.

Y otra vez vuelvo a San Agustín intentando decirnos cómo Dios nos inspira  desde el fundamento de nuestra vida, desde lo más profundo de lo más  íntimo de nosotros.

Y, a través de cada uno de nosotros, con nuestras palabras y obras,  llegando a todos los demás.

Dios nos hizo libre, pero nos inspira, y nos da fuerza por si queremos usarla.

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