lunes, 5 de agosto de 2013

COLOQUIO INCOMPLETO CON UN PRESIDENTE ELECTO



Lo titulo coloquio porque estamos juntos al comienzo de un largo camino de  cinco años.

Cuando ni  hemos disentido,  ni la travesía nos deja ya cansados, cuando podemos  hablar como seres humanos que navegamos  en una misma canoa, que se llama Paraguay.

Le añado lo de incompleto al coloquio, porque todo coloquio es  entre  dos personas. Aquí  digo algunas ideas y espero  que lleguen a su destino.

Y, comenzamos.

Antes quiero descomponer un equívoco en el que caen desde hace muchos años los que llegan al poder. Para sentirse más seguros dicen que el poder  les viene de Dios.  Eso lo decían los  antiguos reyes. Y se  lo creían.

Los Presidentes modernos no dicen tanto, pero se acuerdan de Dios y le dan las gracias por haberlos hecho Presidente.

Propiamente no tiene sentido que lo digan como un privilegio que recibieran. A los  Presidentes los hizo el Pueblo que los eligió.

Supongo que Dios ve todo esto y murmura: “Otro que se mete en esta aventura”.

Y sonreirá, como enviándole una seña: “Esmérate  tú a cumplir tu tarea. Recuerda que, como a todos los seres humanos, y sin privilegios por el   cargo, yo te ayudaré”.

Señor Presidente electo, si Ud. tiene Fe no deje nunca esta ayuda que le ofrecen gratuita desde arriba. La va a necesitar.

 Ud. es humano como todos. Somos limitados y ambiciosos y podemos fallar. Desde los emperadores romanos, había  alguien que le recordaba al poderoso:”Acuérdate que eres humano, no eres un dios”. Algunos se olvidaron  e hicieron sufrir a muchos.

Hace ya muchos años, la Conferencia Episcopal de los Obispos de Francia escribieron un Documento diciendo que la  política era una de las tareas más nobles que podemos tener. Noble significa de mucha responsabilidad ante la sociedad.  Gran tarea le espera. Deseamos que la realice pero que muy bien.

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