martes, 2 de julio de 2013

TAMBIEN EXISTÍA EL “OTRO” BRASIL


Las manifestaciones que últimamente  han ocurrido en el Brasil han  despertado la admiración de muchas personas de todos los países.

 ¿Cómo es posible que un Brasil que ha dado tantos pasos hacia delante hasta colocarse como una de las grandes potencias mundiales, que ha sacado de la pobreza con Lula a más de 30 millones de personas, manifieste ahora este descontento tan grande dentro?.

El profesor universitario Boaventura  de Souza Santos explica este contraste con su teoría de las tres narrativas.

“La primera narrativa es la de la exclusión social. Brasil es uno de los países del mundo con mayor desigualdad interna”. Resulta que este gran país con la tenencia de inmensas  tierras en pocas manos, su caciquismo, sus élites racistas, todo vivido intensamente en la colonia “todo esto lo ha reproducido en formas cambiantes hasta el presente”.

La segunda narrativa se refiere al deseo creciente desde hace 25 años del Pueblo brasileño en participar en sus necesidades más perentorias como salud, educación,  transporte y en la confección de los presupuestos.

La tercera narrativa data de diez años por la política de inclusión del presidente Lula que llevó a menos pobreza,  conciencia de la discriminación hacia los afrobrasileños y  la formación de una nueva clase media.

Estas manifestaciones,  millonarias en los que participan, tienen causas profundas:   la conciencia de participación ha crecido; muchos millones de brasileños, antes arrinconados y empobrecidos, ahora han entrado con fuerza en la vida brasileña y exigen  más derechos.

Como dice Boaventura de Souza Santos, Brasil está pagando el precio del progreso conseguido.

Volvamos  ahora al Paraguay.

También  nosotros hemos tenido que pagar el precio de haberse abierto en el 2.008, con el Gobierno de   Lugo, una puerta hacia un nuevo Paraguay y los  empobrecidos comenzaron a sentirse acogidos.

 Pero, aquí al contrario  del Brasil, resultó que existían  y asustamos  a los enriquecidos y  estos dieron el golpe.

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