martes, 8 de enero de 2013

YA POCA PALESTINA QUEDA



 No hay ningún sufrimiento humano que no  me preocupe en la vida.

Antes fue el Holocausto judío por causa de un loco.

Ahora, es la casi desaparición de Palestina en manos de una nación poderosa. Un tema que levanta ampollas, cuando se trata, por ambas partes. Pero son dos  pueblos semitas, hermanos,  llamados ya a vivir juntos geográficamente.

Copio algunos párrafos de un artículo de Eduardo Galeano. Lo que narra me causa indignación.

“Son hijos de la impotencia los cohetes caseros palestinos que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA”.

Y Eduardo Galeano acaba su artículo con estas palabras: “Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró”.

Una de la grandes alegrías de mi vida será cuando Israel y Palestina firmen una Paz de verdad. Desgraciadamente pareciera que se está alejando más cada día.

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