jueves, 3 de enero de 2013

PA’I, ¡QUÉ MAL ESTÁN LAS COSAS!



                       
Es uno de los gritos que me ha llegado de gente joven en esta Navidad.  Y tienen toda la razón.

La Democracia sigue rota por el golpe.  Se disminuye el presupuesto social en el Parlamento. Las elecciones internas fueron una compra generalizada de votos. Nos quieren someter a la  Rio Tinto Alcan. Ya tenemos presos políticos. Corremos el peligro de volver al oscurantismo. Su candidato presumiblemente ganará porque puede comprar más votos  que todos los otros candidato.

En estos primeros días del Año 2.013 el  enemigo no descansa.

Pero, añado: “Gracias a Dios”, nosotros tampoco.

Este “Gracias a Dios “ no lo digo manipulando su nombre como lo hicieron los  que ganaron últimamente las elecciones internas. Por favor, no tomen el nombre de Dios en vano. Es un gran pecado.
Este “Gracias a Dios”,  lo digo en el sentido cultural, que  aun los no creyentes lo usan para significar algo bueno y honesto alegrándose por ello.

Este “Gracias a Dios”, sí lo afirmo en su más profundo sentido de FE religiosa. Porque Dios no quiere que se compren los votos del Pueblo como quien compra un ganado. No quiere la mentira de contratos que nos van a empobrecer más por años. No quiere que nadie esté preso por sus ideas. No quiere que caigamos de nuevo en una dictadura de partido que no ha respetado nunca los DD.HH. No quiere que por día aumenten los pobres en el Paraguay.

El enemigo (los “amos” económicos del Paraguay  y la “mafia” de todas clases) no descansa en este enero, trabajan más que nunca para asegurar su futuro de robos por cinco años y se frotans alegre las manos porque  todo esto lo tiene a su  alcance.

Pero,  “gracias a Dios”, los que queremos un Paraguay más equitativo tampoco descansamos. Abrimos los ojos y en mayor número nos vamos comprometiendo.

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