lunes, 19 de noviembre de 2012

TESTIMONIOS CON MÁS DE 52 DIAS EN HUELGA DE HAMBRE




Llevan más de 52 días de hambre. Estos cuatro la continúan con peligro ya de morir o de que se quede su organismo destrozado para siempre. 

Luis Olmedo tiene 22 años. Tiene una hija de 3 años, quería tierra y encontró la cárcel. En huelga de hambre desde hace más de 52 días, ha perdido 19 kilos. Su estado es quizá el más crítico, ya no puede caminar e ir al baño solo por los mareos. Afirma que no renunciará a la medida de fuerza, porque es inocente. 

Lucia Agüero, joven viuda, madre de dos hijos pequeños (la niñita enferma).”Yo estoy aquí por visitar a un hermano que estaba con ellos….ahora, casi no tenemos ya esperanza. Estamos muy mal y en cualquier momento podemos perder la vida Yo ya lo decidí. Si no me dan la libertad, no levanto la huelga y moriré en la cárcel”

Juan Carlos Tillería es liberal y creyente de Dios. Es quien da fuerzas a sus compañeros y el que insiste con el Santo Rosario cuando la desesperanza llega entre los huelguistas. Tiene 3 hijas adolescentes, pero afirma que se siente fuerte y les ha dado la educación y los valores como para que ellas se defiendan. A ratos, pierde el temple de fortaleza y se le caen unos lagrimones. "Dios no me abandonará, yo no soy asesino, no maté a nadie".

Alcides Ramirez es uno de los cuatros y conserva la sonrisa casi todo el tiempo. "Ñande jandakyhyjeveimava´êrai la manoi"( nosotros ya no tenemos que tener miedo a la muerte), dice Alcides tocando su cruz del rosario que lleva en el cuello. Lamenta que los policías que los custodian y muchos otros "ñandeichaguá" les juzguen como le juzga la injusticia: sin pruebas. "La policía kuéra ha la campesino peteîchaguane, sa´i oî la policía rico ra´y. Ijao kuéranteko la ideferentea”, reflexiona con una sonrisa.



MI FUNDAMENTO CRISTIANO
PARA APOYAR A LOS CAMPESINOS EN HUELGA

En estos días en que unos hermanos campesinos, para probar ante todos su inocencia, llevan más 52 días de huelga de hambre, me coloco junto a ellos e invito a todos a que lo hagan. Sólo miles de nosotros unidos podemos reventar la cultura de muerte de los gobernantes golpistas, que los dejan abandonados hasta que se mueran.
Y el fundamento teológico de esta mi decisión lo he aprendido de la vida de Jesús. No nos repite lo del Levítico “Sed santos como vuestro Dios es santo” sino “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.

Y esto lo vivió El intensamente entre los que le rodeaban. ”Vagabundos sin techo. Pobres que no comen todos los días. Cubiertos de harapos. Trabajadores sin trabajo. Mujeres maltratadas, discriminadas. Viviendo en en un estado de miseria del que no podrán escapar. Sin nadie que los defienda. Material humano sobrante y descartable. Vidas sin futuro”.

A Jesús se les enternecieron las entrañas al verlos. Y se fue con ellos para ayudarles. A este compromiso lo llamó la Buena Noticia del Reino de Dios. O sea los deseos con que Dios se acerca a nuestra vida para hacernos felices. Esto fue el acontecimiento del que más habló. Aquello que animó a toda su vida. Lo que le llevó a ser crucificado.

Lo que preocupaba a Jesús era el sufrimiento que destruía, humillaba y marginaba a sus semejantes. Y Jesús en este año 2012 hubiera apoyado a los campesinos de Curuguaty, que tomaron la decisión de la huelga de hambre hasta el final, para probar su inocencia. 

Seremos sus seguidores si lo imitamos.

“Los discriminados por ser pobres tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios. Y nunca se construirá la verdadera vida en el Paraguay si no es liberando a estos hombres y mujeres de la injusticia que sufren.”

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