miércoles, 2 de mayo de 2012

¡QUE SE ESCUCHE LA VOZ DEL PUEBLO!


Fueron las últimas palabras del obrero Parson el año 1886 antes de ser ahorcado por defender la jornada de ocho horas. Desde entonces estas palabras resuenan proféticamente. Y este año 2012 son una denuncia  en el Paraguay.

Que se escuche la voz del Pueblo, y esta voz es olvidada, sentenciada, burlada y robada  por  los que dicen ser sus representantes  en el Poder.

El Pueblo quiere ya y  ya la Reforma Agraria Integral; quiere los impuestos a la Renta personal y a la tierra y a la exportación de soja;  quiere justicia y que se purifique la corrupción del Poder judicial desde la Corte Suprema; quiere que la plata de Itaipú sea empleada con sentido social y no regalada a los operadores políticos; quiere  que todo obrero que trabaje ocho horas gane el salario mínimo con IPR y jubilación; quiere un salud digna y una educación de calidad; quiere autoridades que amen más  al Paraguay que a sus bolsillos; quiere que la libertad sindical exista y que no se prohíba a los trabajadores  asociarse; quiere que desaparezca la  discriminación en jueces y fiscales que envían derecho al ladrón de gallinas a Tacumbú  y al ladrón de millones a su casa o estancia, etc… etc….

Pero, para que se escuche la voz del Pueblo es necesario que el Pueblo hable y diga su palabra sin miedo. Ya no tenemos  dictadura que nos obligue a estar en silencio y sin movernos como en un cementerio.

Sabemos que el Pueblo va avanzando en conciencia y en palabra, pero estamos en un momento difícil  y decisivo y es necesario que hable y se exprese y muestre su indignación públicamente y sea crítico sin perder  la autocrítica.  Vemos cada día más militantes y , menos militontos. Un militonto es el que habla mucho, pero hace poco o nada y además es un corrupto.

Y hoy,  más que nunca, hay que estar en medio de los pobres luchando por ellos para que dejen de serlo de una vez.
En resumen: ha llegado la hora ya de jugárnoslo del todo por el Pueblo del Paraguay.  



                   

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