jueves, 3 de mayo de 2012

LA HORA DE LOS EMPRESARIOS ORGÁNICOS


Gramsci  habló en su tiempo de los intelectuales orgánicos. Aquellos hombres de ciencia o de letras que merecían ser llamados intelectuales, pero que  sobre todo estaban en consonancia con el Pueblo.  Pensadores que ponían su valer al servicio de  los ciudadanos más empobrecidos.

Con su permiso deseo hoy emplear  el término “orgánico”,  pero refiriéndolo a los empresarios.

 Y este deseo nace cuando tengo la suerte de  recorrer las tierras del Paraguay. Extensiones que abarcan y llenan departamentos enteros en los que sólo se ven  vacas y  soja. En ocasiones  ya ni árboles en grandes extensiones. Desiertos verdes de  pastos o plantaciones.  Allí entre los grandes productores o campesinos  productores se nota la falta de empresarios que les dieran valor agregados a aquellas materias primas.
 
Y en medio de desasosiego de ver esto pienso en los “polos de desarrollo “ que crearon otras naciones. Estudiaron los productos agrícolas que más se daban y pensaron la manera de darles un valor agregado con fábricas. A los comienzos serán dos, luego cuatro fábricas.  Más tarde con las de la compañía vecina, ya eran nueve. Luego, muchas. Así comenzaron  los negocios inclusivos con todo los servicios que llevan consigo. 

Desearía reunirme con un grupo de empresarios  “orgánicos”  con sus “negocios inclusivos”  para animarlos a crear  los “polos de desarrollo industriales agrícolas.”.  Tres palabras claves que significan la verdadera industrialización  del Paraguay. Ellos van a ganar. La única condición que pongo es que el trabajador agrícola d e esos centros industriales  ganen  lo que manda la ley. Nada parecido a lo que son las maquilas que explotan a  sus obreros , aprovechándose  de la mano d e obra barata.

¿Sueños d e un pobre ciudadano que por amar al Paraguay, sueña demasiado?. Posiblemente. ¿Pero, no habrá otros ciudadanos ricos que también sea soñadores y se animen a comenzar  todo esto en un país eminentemente agrícola?.

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