lunes, 16 de enero de 2012

¿CÓMO HABLAR DE DIOS AL HOMBRE Y MUJER MODERNOS

Una de mis búsquedas mayores es la de cómo hablar de Dios al hombre y mujer modernos. A esa mayoría que nos rodea, a los que queremos como familiares, amigos o vecinos y a las que deseo comunicar el tesoro que para mí es creer. No para que entren en mi religión sino para hacerles partícipes de la alegría de Dios.

José Antonio Pagola en su libro “JESUS: aproximación histórica” ha escrito: Jesús en sus palabras y conducta “asocia a Dios con la Vida. Lo primero y más importante para él es que los hijos e hijas de Dios disfruten de la vida de manera justa y digna…Jesús sorprende no porque exponga doctrinas nuevas sobre Dios, sino porque implica a Dios en la vida de manera diferente. Dios quiere la felicidad de sus hijos e hijas”.

Y si esta visión de Dios es el karaku de su relación nosotros, hablar a nuestros amigos, familiares y vecinos modernos de Dios es abrir los ojos a la calidad de vida y comprometernos en mejorarla.

Hace ocho años una joven madre de 21 años con una nenita de meses y tres hijos más, salió de casa sola a comprar pañales. Desde entonces no ha vuelto. Hace seis años en Emergencias apareció una mujer de su nombre fuertemente golpeada. A los dos días apareció un hombre y se la llevó. ¿Trata de blanca e intento frustrado de alcanzar su libertad?.


Hace una semana me presentaron este caso. No se habla en el de la eucaristía, ni de la Iglesia, ni del catecismo. Se trata de algo más importante: a una hija de Dios se la ha esclavizado para placer de unos degenerados. Y encontrarla es más necesario y urgente que cualquier culto, reunión bíblica o fiesta patronal. Y no estoy diciendo que lo otro no valga, pero son accesorios inferiores, en la visión de Dios, a encontrar a Gladis Daiyana, que es su nombre.

¿Es este el lenguaje para hablar de Dios a los hombres y mujeres modernos?.

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