jueves, 1 de diciembre de 2011

TENEMOS ESPERANZAS EN QUE CRECERÁ LAS SEMILLAS

Estamos viviendo un tiempo muy importante. Nunca como ahora un presupuesto de la Nación ha despertado tanta atención y manifestaciones. Y no es porque los anteriores no encerraran otras tantas injusticias como el de ahora, sino porque ahora ha crecido en los paraguayos y paraguayas lo que llamamos la conciencia despierta.

Esto significa que el Pueblo ha hecho suyas las mejoras sociales que ha encontrado en este gobierno (TEKOPORA y ATENCIÓN PRIMARIA A LA SALUD) y ahora no permite que se las arrebate una Cámara de Diputados y un Senado que defienden otros intereses que no son los del Pueblo. La Plaza llena como en el marzo Paraguayo es una muestra de todo esto.

Por supuesto que no es una conciencia generalizada entre todos los ciudadanos, pero por grupos muy concretos ya existe con el rechazo decidido a medidas que antes se aceptaban dócilmente. Falta que todo estos grupos, sin perder su autonomía e identidad, se unan y tomen una actitud política “¡Que se vayan todos y no vuelvan más¡”. Ese día el Paraguay se habrá puesto en pié.

Y esto lo conocen muy bien quienes decidieron que el Pueblo siguiera postrado. Y la estrategia estos días en tenernos “distraídos” con conciertos boom-boom sin ideas para que no pensemos, con el atontamiento de una televisión dedicada a casos sensacionalistas que nos desanimen o con excesos casi o del todo pornográficos que nos corrompan.

Nuestra conciencia se va despertando, por eso se la quiere detener en su crecimiento.

Ahora es el tiempo del hombre y de la mujer nueva/o dicho por Jesús de Nazaret, repetido por Pablo de Tarso y curiosamente recordado con fuerza por el CHE en el siglo XX. Pero, ¿qué significa eso del hombre y de la mujer nuevos/as? ¿Cómo hacerlo realidad?. ¿Cómo vivirlo en concreto y qué nos va a exigir?

Un buen tema y bien interesante para debatirlo en grupos.

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