lunes, 26 de diciembre de 2011

LA PRIMERA CELEBRACION DEL DIA 24

Me tropecé con ella a las 6 de la mañana, cuando iba a Radio Solidaridad para un programa navideño. En una acera, seis muchachos mayores de pié alrededor de una botella grande de cerveza sin abrir con un vaso de plástico que la tapaba. No sé lo que habrían hecho antes ni lo que hicieron después. Pero, allí estaban ocupando la acera , sin hablar. Pedí permiso y pasé entre ellos. Los saludé y uno me pidió la bendición. Se la di

Tal vez no sabían lo que estaban buscando y que el camino elegido a horas tan tempranas no era el más apropiado. Pero que buscaban algo, lo buscaban. Aquello no se parecía a una oración, sino a una búsqueda. Pero, resulta que una búsqueda también es una manera de orar.

La vida es muy dura para muchos d e nosotros. La inocencia del niño queda lejos. Lo cual no significa que no esté presente , sino que la olvidamos, la perdimos, nos la robaron o se nos cayó al suelo y no quisimos recogerla.
Y, algunos días, grita en nuestros corazones para que le prestemos atención. Ya no sabemos ni el nombre ni su identidad. Pero, allí está gritándonos.

Y nosotros la buscamos, cada uno según su estado. Unos saben que eso se llama la FE en el Dios de Jesús, y la buscan en una eucaristía. Otros sienten como que está en el “otro” y el día de Navidad son generosos en dar. Otros escuchan sus gritos, quizás antes nadie les explicó nada, pero ahí está llamándolos. Y para responder algo, hacen lo que pueden.

El día lo acabé celebrando la Navidad en una capilla del Bañado Sur. Allí la había celebrado antes el año 1.996, cuando era una casita de maderas viejas. Asistieron tres niños y un señor cantando con su guitarra. Hoy la nueva iglesia estaba llena. Allí me sentí unido a los muchachos de la celebración de la mañana. Estábamos lejos y muy cerca de la vez.

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