miércoles, 28 de diciembre de 2011

DEVOLVER LAS TIERRAS A LA ASOCIACIÓN SAN ISIDRO DEL JEJUI

Con más de 70 años, desde las 8 de la mañana el campesino Sr. Gregorio Gómez estuvo lo más cerca que pudo del Palacio de López. Con un cartel colgado: “Sr. Presidente: devuelva las tierras de San Isidro del Jejui.” Le acompañaban cuatro amigos, quince policías y los MCS.

Es su último intento por ahora. El anterior fue sembrar el patio del INDERT con las 29 cruces que representaban a los 29 compañeros , que ya murieron por la edad y enfermedades, y que un día del año 1970 compraron unas tierras en las orillas del Jejuí para vivir en plenitud los ideales de las Ligas Agrarias.

Y así han estado luchando desde el 8 de febrero del año 1975, cuando los militares de la dictadura entraron en San Isidro del Jejui, destrozaron casas, robaron y tomaron presos a algunos d e sus pobladores y a otros les prohibieron acercarse. En aquel tumulto el Capellán de los campesinos, P. Braulio Maciel recibió un disparo d e la policía.

Desde entonces estuvieron dispersos y errantes por todo el Paraguay, soñando siempre en poder volver a sus tierras.

Cuando cayó la dictadura creyeron que esto iba a suceder. Pero sus tierras habían sido vendidas y sus actuales dueños se negaban a devolverlas.

No entendemos como esta injusticia no se arregla. El Presidente Lugo está favor. Existe una sentencia del juez Silvino del Valle en la que exige la entrega inmediata a los campesinos de al menos 176 hectáreas. Se ha firmado un acta de compromiso de la entrega inmediata de 182 hectáreas entre el INDERT y el grupo de campesinos. ¿Por qué no se devuelven ya?.

Existe una fuerte sospecha. El 2% de los propietarios de tierras que tienen el 85% de las tierras laborables del Paraguay, se oponen tenazmente. Y no permiten que se recupere un solo metro cuadrado de tierras mal habidas. Si esto ocurriera podrían ser recuperadas los ocho millones de hectáreas en este estado. Y esto los debilitaría. En realidad haría un Paraguay más justo.

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EL BUEN VIVIR, EL MAL VIVIR
Y LA BUENA VIDA

El Bien Vivir tiene una antigüedad de miles de años entre nuestros Pueblos aborígenes. En la región andina se llama SUMAK KAWSAY. Entre los pueblos guaraníes TEKO PORA. El Bien Vivir consiste en la sintonía del ser humano con Dios, consigo mismo , con los que le rodean y con la madre naturaleza.. De todo ello nace un teko que es felicidad, paz, bienestar, solidaridad, amor.

El Mal Vivir, por desgracia se remonta también al inicio del mundo. Nace con el primer ser humano que destrozó a su hermano, desobedeció la ley de Dios, que se faltó al respeto a sí mismo con sus vicios y que rompió el equilibrio de la naturaleza destrozándola.

La Buena Vida siempre ha estado siempre en pocas manos, comparando su número con el total de los seres vivientes. Se la daban los amos romanos en una ciudad capital en la que casi la totalidad eran esclavos a su servicio. Los que olvidando toda y divina y humana engordan, al menos económicamente, olvidándose de que son una minoría.

El nuevo Paraguay sueña en el Bien Vivir, donde quepamos todos, donde todos tengamos las mismas oportunidades de vida, trabajo, salud, educación.

A eso se opone el Mal Vivir de los que aspiran a volver a los sesenta años. Mal vivir en los que la falta de valores rompían la sintonía consigo por el egoísmo, con los demás por la corrupción, con la naturaleza por la deforestación. Y faltando estas sintonías, se da olvido de la sintonía con Dios.

Actualmente la Buena Vida tiene como dos expresiones. La egoísta del sistema neoliberal que acumula cada día más bienes en menos manos, y aquella otra , que nace d e un trabajo honrado pero, como decíamos el sábado, tiene que comprometerse con los empobrecidos para que dejen de serlo Y nunca esta Buena Vida puede escandalizar por sus despilfarros olvidándose que viven y se dicen solidarios con un país en el que casi el 50% está en la pobreza.

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