martes, 1 de noviembre de 2011

FUERA LAS LISTAS SABANAS CERRADAS

Y si no hubiera otras razones bastarían las palabras de aquel diputado “”Sin listas sabanas cerradas , ¿cómo hubiéramos haber podido entrar?.” Ellas fueron el coladero de múltiples hombres y mujeres escombros que llegaron al Congreso, que todavía perduran y quieren, inclusive, repetir.

Con listas cerradas, otros nos ponen el orden con el que van a entrar (muchas veces por la plata que aportaron). Con las abiertas, nosotros, los que elegimos, lo vamos a poner.

Con listas cerradas, aun sin méritos entra la mayoría. Con las abiertas, el votante lo va a seleccionar a los candidatos por lo que son , por lo que hicieron y por su honestidad.

Con listas cerradas, se vota a todo un partido. Con las abiertas, votaremos a los mejores de cada partido.

Con listas cerradas, los candidatos no presentan propuestas, de ello se encarga el primero de la lista. Los otros se esconden detrás de él. Con listas abiertas, al que no proponga lo que va a hacer, simplemente, no s e le elige por inútil.

Ha llegado la hora de que nos fijemos bien quienes votan las listas sábanas cerradas, para no votarlos más.

Y todavía algo peor: con las listas sábanas cerradas compran nuestros votos por aquello del fanatismo partidario. Les basta darles un 50 mil por todo el paquete y asunto terminado.

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