lunes, 2 de mayo de 2011

EL FUTURO DEL NARCOTRÁFICO



Ciertamente hay una realidad que no va a desaparecer: hemos de acostumbrarnos a la idea de la convivencia en un mundo donde la droga va a seguir existiendo. Aunque, también, perdurará nuestro deseo: que su efecto sea lo menos nocivo posible. Fijémonos hoy en su geopolítica.

Si sigue la tendencia de la agricultura destinada a la soja o a los biocombustibles, y el desamparo hacia las sociedades rurales, éstas, para vivir, se van a ver cada vez más involucradas en la siembra de substancias como la coca y la marihuana.

Habrá una fragmentación cada día mayor en el circuito de la droga desde su siembra hasta su consumo, pasando por la elaboración, exportación, mercadeo en grandes cantidades, menudeo de venta y consumo. La consecuencia será la mayor inserción de empobrecidos en este circuito (un ejemplo las clásicas “mulas”), que serán los que llenarán las cárceles.

El precio de la droga bajará y su calidad de efecto alucígeno será mayor, mientras los gobiernos se verán más impotentes para reprimirla. Resultado: mayor peligro para la juventud.

Será más difícil detener el flujo de plata sucia hacia la droga. Las crisis y la expansión de economías nuevas son motores muy fuertes.

Esta puede ser una tendencia a corto plazo con indicios de haber comenzado ya. Razón demás para no llegar tarde con lo que hagamos, si queremos influir.

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