miércoles, 23 de febrero de 2011

CAMBIAR ALGO, PARA QUE NADA CAMBIE


El trasporte público metropolitano en colectivos da verdaderamente pena.

Los choferes conducen estresados haciendo “redondos” y además están mal pagados. Corren demasiado. Siempre que subo busco el velocímetro y la mayoría de las veces no veo que tengan aguja. “Si atropellas a alguno pasa por encima. Sale más barato”. Atropellan a peatones y matan pasajeros o los dejaron inválidos porque al bajar o subir el colectivo apenas se detiene. Y no se atreva entonces a protestar porque le dirán cualquier barbaridad.

He viajado en coches que han dejado a familias enteras en la acera sin detenerse porque llevaban una prisa endiablada., Pero al llegar a una despensa el chofer paró el colectivo, bajó y estuvo varios minutos eligiendo los yuyos para su mate. Y con esa velocidad y maltrato a los que viajan o transitan por las calles, hacinados como ganado en las horas puntas, saliendo cuando les gusta a pesar de que tienen horarios, diariamente nos confiamos a este transporte metropolitano no sabiendo si vamos al trabajo o al cementerio. Además, tenemos un boleto bien caro.


Ahora nos anuncian públicamente que van a poner coches nuevos. Media docena ya compraron. Muy bonitos y con letreros fluorescentes que caminan. Pero, nos creen bobos y cambian algo para que todo siga igual.

Es necesario ya suspender este sistema de transporte metropolitano y sustituirlo por otro más moderno y, sobre todo, humano.

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