jueves, 11 de noviembre de 2010

NI EUFORIA EXCESIVA NI HUNDIMIENTO DEPRIMENTE


En las elecciones municipales en Asunción, si se tratara de un combate de boxeo, hubiera hablado de una victoria por puntos. Si hubiera sido una carrera olímpica, un final ajustado, de esos que hay que verlos en la foto ultra rápida.

Me llamó positivamente la atención que la ciudadanía vaya poco a poco abriendo los ojos. Por poner un ejemplo: dos ciudades que eran feudos familiares, dejaron de serlo.

Me preocuparon los manejos ilegales de los partidos. La compra de votos subió los porcentajes y al que compró más le dieron la victoria. Y, junto a esto, lo que Pepe Morínigo llama el ore kuete. Lo voto porque es mi pariente o mi vecino o mi correligionario. No porque sea el más apto.


Me preocupa también la presunta acción de la mafia en las ciudades fronterizas apoyando a candidatos. Y la poca participación. Un tema que exige estudiarse.

Ni euforia excesiva ni hundimiento deprimente. Se cumplió un trámite de espera. Ahora en dos años nos queda el prepararnos para el Cambio o contribuir a que éste desaparezca. Se nos presenta el avanzar en la historia comenzada el 20 de abril del 2.008 o volver atrás a los 60 años del partido.

Dos años para celebrar el Bicentenario e iniciar lo mejor posible el tercero, que puede ser una etapa de crecimiento para el Paraguay. Y todo esto está en nuestras manos, si acertamos.

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