miércoles, 13 de octubre de 2010

GRACIAS AL DIOS DE LA VIDA

Alguna vez tenemos que detener la marcha y dedicar un tiempo a dar las gracias a todo aquello que nos mantiene en la Vida. Y no es que no lo hagamos. Una ocasión es el día de la madre y es muy importante. Pero, todavía, con ser grande, es poco. Porque la deuda que tenemos de agradecimiento abarca a muchas más personas y modos de expresarlo.

La solidaridad es la virtud que nos hace caminar con la mano abierta, símbolo de dar y de darse. El respeto es el freno que hace ponernos límites ante las personas y la naturaleza para no dañarlas. El servicio es una faceta de la humildad. La alegría brilla como un foco encendido que produce nuestras mejores relaciones humanas. Y el amor, de todas las clases y tipos, es la envoltura de todo lo que vale en la creación.

José Miguel Munárriz, con su corazón grande, hizo la síntesis de todo lo anterior en las dos frases: “Por favor” y “Gracias”


El dar gracias a la Vida no es como ir a un supermercado y comprar algunos regalos. Es un estilo, que debe de estar presente las 24 horas del día. En los días de lluvia y en los de sol radiante. Cuando ganamos y cuando perdemos.

Poder vivir todo esto en profundidad es lo que deseo con todo el que me encuentre hoy. Y lo que me dará valor a cada jornada. Será mi modo de agradecer al Dios de la Vida.

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