martes, 2 de marzo de 2010

LA ALEGRÍA DE UN MINISTRO


Hace una semana que comenzó el curso escolar con sirenas, música y toques de bocinas de autos. Comenzó con la sonrisa serena del Ministro de Educación. Se le notaba alegre y daba esperanza el solo verlo. “Misión cumplida” parecía decirnos. Inclusive cuando anunciaba todo lo que había que arreglar todavía en las escuelas. Viéndolo, daban deseos de ayudarle..

En una educación con sentido de Cambio está el secreto de nuestro futuro. Por eso hemos de mejorarla. Cambiando sus contenidos. Mimando a nuestras maestras y maestros para que con buena honda ejerciten su vocación. Y, sobre todo, queriendo a nuestros alumnos y formando con ellos esa familia educativa de la que hablábamos hace dos semanas.

Debemos de proteger a nuestros centros de estudios. No pueden ser objeto de robos y asaltos por culpa de jóvenes desubicados que nunca han comprendido que ellos, quedándose sin educación e impidiendo que otros la tengan, nunca van a tener futuro.

Finalmente hemos de hacer redes de escuelas. De diversas clases sociales porque todas se pueden ayudar unas a otras. Entre escuelas del interior y d e la capital .con actividades intercambiadas de deportivas y culturales, que las hagan crecer.

Acabo agradeciendo su sonrisa y alegría al Ministro de Educación. Necesitamos ver así a nuestros gobernantes y que desaparezca la crispación a que nos tienen acostumbrados.

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