jueves, 28 de enero de 2010

SALVADOR CABAÑAS


Sin olvidar el dolor por decenas de compatriotas que sufren atropellos iguales o mayores y a los que nadie ayuda, el ataque sufrido por Salvador Cabañas ha conmocionado a la opinión paraguaya y mexicana. Expresa el sentimiento de agradecimiento al que les dio muchas tardes de alegría. Y deseamos una curación feliz a nuestro compatriota.

Y con este hecho ha ocupado el primer término el deporte del fútbol que, como todo lo humano, es “diosa y pantera”. Expansión legítima de muchedumbres, lo cual es formidable. Por desgracia, también, ocasión de negocios de dirigentes y de expresiones violentas de más de un loco que anda suelto.
En el Paraguay la pasión por el fútbol sustituye ya a otras, que ahora están desacreditadas por quienes la ejercen. Por ejemplo la política partidaria. Inclusive el sentido de Patria pareciera que es más vivo llevando la albirroja que cantando el himno nacional. Y cuando preguntamos sobre quién o qué entidad nos ha dado más satisfacciones en los últimos años, muchos no dudan en decir que el fútbol en el equipo nacional.
Es interesante estudiar también la relación entre el fútbol y la fe religiosa. Cuando nos alejamos cada vez más de la religión por nuestras obras, en los momentos claves del deporte rey se acude a Dios con una fe grande. Esta sigue siendo importante en los problemas.

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