viernes, 29 de enero de 2010

NO QUEREMOS MORIR EN UN COLECTIVO


Era un medio día de calor terrible y tomé como siempre el colectivo. Y comenzaron a ocurrírseme ideas muy curiosas.

Me veía en un colectivo amplio, moderno, hermoso, alegre, con aire acondicionado y cuya puerta coincidía con la altura de la vereda. Tenía una música de fondo y periódicamente iba anunciando el nombre de la parada donde se iba a detener.

Y lo más grande es que iba sin correr pero deprisa y llegaba exactamente en cada parada a la hora marcada en un cartel. Esta novedad me dejaba boquiabierto.
Y el precio estaba al alcance de todos, inclusive más barato si se compraban bonos. Y con un billete podía viajar dos horas cambiando de unidades. Y el chofer era encantador. Iba descansado, contento, era amable…………..

De pronto un bache me sobresaltó. Miré adelante y el chofer de mal genio nos gritó: “Todos abajo a esperar el siguiente”. ¿Qué siguiente?. ¿Por qué?. Nos dejó en la calle y el colectivo se fue arrastrándose.

Y conste que ese medio día tuve suerte. No se desprendieron las ruedas y ni ardió el motor, ni volcamos ni hubieron desgracias.

Al llegar a casa recibí una noticia por e-mail. Londres con miras a las Olimpíadas del 2.012 va cambiar el sistema de transporte metropolitano. Y pide a todos, incluidos los emigrantes, que expresen cómo quieren que sea el nuevo transporte público.

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