viernes, 22 de enero de 2010

LA SOSPECHA COLECTIVA

Decir que todos los norteamericanos por pertenecer a ese país son unos imperialistas es una enorme estupidez. Y quienes hemos estado en esa nación, podemos disentir de la política de su Gobierno, pero reconocemos que allí viven millones de personas excelentes.
Por eso es contraria a esta actitud la noticia de que el gobierno de Obama someterá indiscriminadamente a los ciudadanos de 14 nacionalidades que vuelen a Estados Unidos a mayores controles en los aeropuertos, incluido el uso de escáneres corporales, por temor de que sean terroristas.
Sinceramente el miedo exacerbado y usado como arma política para ganar batallas, no solamente degrada por sus consecuencias a quienes los usa, sino que tampoco consigue los efectos deseados.

Y los paraguayos y paraguayas, a lo largo de la Historia, ya sabemos un poco de esto. Por el color de la piel, por la lengua vernácula, porque soñamos sueños diferentes a los sueños de los poderosos, porque nuestro país es pequeño comparado con otros gigantes en su geografía, sufrimos no sólo la discriminación despectiva sino que hasta escuchamos el deseo criminal de que había que destruirnos en el mismo seno de nuestras madres.

Hablemos guaraní, castellano, inglés o árabe, pero dejemos las sospechas colectivas y juzguemos por las obras que cada uno hace y no porque nacimos en una determinada geografía.

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