miércoles, 1 de julio de 2009

CRECE EL MALESTAR POR LA VENTA IMPUNE DE DROGAS


Como decía hace ocho días, el crack está de moda y sigue rompiendo el cerebro, el estómago, da hambre y deshidrata. Y como su efecto dura poco tiempo, sus adictos corren pronto a robar para comprarlo de nuevo. Y ¿quién sufre mayoritariamente las consecuencias?.

¿Qué hacen los que deben de velar por frenarlo?. Pareciera que poco o nada. En ocasiones, aliarse con algunos pocos abogados inescrupulosos que encuentran en las víctimas de los robos una fuente de plata. Espero que la Fiscalía sepa sus nombres y les haya amonestado. De no hacerlo, es urgente saber por qué.

Están de moda las pandillas, que se pavonean públicamente con la pastilla dentro de que son “hombres” porque son drogadictos. Y en realidad tienen 12 o 14 años. Estos “niños” roban de todo. Hace pocos días en la casa de un pastor evangélico robaron un lavaropas. A una moto le quitaron la batería. Etc, etc…Lo curioso es que al hacerse la denuncia en la comisaría nos dijeron que si no era superior el robo a los 500.000 guaraníes no podían tomarla. ¿Qué defensa tenemos en los barrios cadenciados donde alcanzar el medio millón en un objeto robado no es lo común?.


Es necesario que la Fiscalía, la policía y los organismos especializados en la droga y en la niñez actúen. El freno a la venta de droga por menudeo en los barrios es su deber.

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